
Estoy seguro que te gusta mucho cantar “Yolanda”; a mí también. Es más, debes estar repasando la letra para poder entonarla, junto con Amaury o Silvio, ahora que vas a cantar en Cuba. Porque estas ensayando, yo, humildemente, a ti te pido, una canción.
Allá en Cuba, hay una chama, como de la edad tuya. Tres años menor que tu, para ser exactos. Esa chama se merece que le dediques una de esas poesías que tú escribes y que además le pongas una música bien pegajosa, y sentida, como la de camisa negra.
Fijate, esa chama fue una pionerita. Con faldita roja y camisa blanca; de las que aprenden el saludo militar. Y de las que programan para ser como el argentino. Ella cuenta que a los 14 años ya le habían ensenado a usar un AK. Fue a la universidad y se graduó como filóloga, y trabajo en su campo. Pero, fue en la calle donde aprendió todas las peripecias para llevar la vida diaria y lidiar con el mercado negro. Todo indica que ella no se convirtió en un “hombre nuevo”, o mujer nueva. Más bien, se volvió apática, con el régimen.
Como muchos de sus compañeros y amigos, ella emigro. Ella no tomo una balsa, sino un avión, y se fue para Suiza. No aguantó ese exilio voluntario y se regresó. Esta claro que es masoquista y terca también. Y, peor aun, ella confiesa que se queda y que allí seguirá formando a su único hijo.
Con mucha frecuencia, ella se escapa de la isla, en forma virtual. Descubrió que con su computador puede seguir en contacto con el mundo; y más importante, tecleando, ella esta metida de lleno en una revolución. La de la blogosfera. Ella viaja, de pueblo en pueblo, a alfabetizar a los a los osados coterráneos que se quieren expresar en el ciberespacio. La persiguen, le montan inteligencia, pero nada, ella sigue con lo mismo. Tanto, que su nombre y apellido aparece junto al tuyo en la lista de las 100 personas más influyentes en el mundo.
Ella no pudo estar en el concierto de Pedro Luis Ferrer; ella dice que la policía cultural le impidió entrar al auditorio. Y frente a una cámaras de la televisión- la única, la oficial-, que la esperaban para documentar el incidente, alguien del publico le grito, “aquí no entra sino el pueblo”. Ella se prepara para ir a tu concierto; esta contenta con tu visita a la isla. Incluso, ella ha dicho que no le preocupa mucho que el cartel de artistas cubanos no incluya a artistas contestatarios. Ella esta segura que la verdadera compensación a ese cartel de oficialistas será el público.
Debes asegurarte que ella asista a tu concierto. También, puedes animarla para que cumpla su deseo de subirse al estrado y de tomar el micrófono. Eso es mucho pedirte; puede que se los lleven presos a los dos. Por eso, zapatero a su zapato. Te pido de nuevo, escríbele una canción y le pones su nombre, "Yoani".
Parafraseando a Milanés, yo te diría que:
Esta puede ser más que una canción
quisiera que fuese una declaración de admiración.
Jesús Luis
Allá en Cuba, hay una chama, como de la edad tuya. Tres años menor que tu, para ser exactos. Esa chama se merece que le dediques una de esas poesías que tú escribes y que además le pongas una música bien pegajosa, y sentida, como la de camisa negra.
Fijate, esa chama fue una pionerita. Con faldita roja y camisa blanca; de las que aprenden el saludo militar. Y de las que programan para ser como el argentino. Ella cuenta que a los 14 años ya le habían ensenado a usar un AK. Fue a la universidad y se graduó como filóloga, y trabajo en su campo. Pero, fue en la calle donde aprendió todas las peripecias para llevar la vida diaria y lidiar con el mercado negro. Todo indica que ella no se convirtió en un “hombre nuevo”, o mujer nueva. Más bien, se volvió apática, con el régimen.
Como muchos de sus compañeros y amigos, ella emigro. Ella no tomo una balsa, sino un avión, y se fue para Suiza. No aguantó ese exilio voluntario y se regresó. Esta claro que es masoquista y terca también. Y, peor aun, ella confiesa que se queda y que allí seguirá formando a su único hijo.
Con mucha frecuencia, ella se escapa de la isla, en forma virtual. Descubrió que con su computador puede seguir en contacto con el mundo; y más importante, tecleando, ella esta metida de lleno en una revolución. La de la blogosfera. Ella viaja, de pueblo en pueblo, a alfabetizar a los a los osados coterráneos que se quieren expresar en el ciberespacio. La persiguen, le montan inteligencia, pero nada, ella sigue con lo mismo. Tanto, que su nombre y apellido aparece junto al tuyo en la lista de las 100 personas más influyentes en el mundo.
Ella no pudo estar en el concierto de Pedro Luis Ferrer; ella dice que la policía cultural le impidió entrar al auditorio. Y frente a una cámaras de la televisión- la única, la oficial-, que la esperaban para documentar el incidente, alguien del publico le grito, “aquí no entra sino el pueblo”. Ella se prepara para ir a tu concierto; esta contenta con tu visita a la isla. Incluso, ella ha dicho que no le preocupa mucho que el cartel de artistas cubanos no incluya a artistas contestatarios. Ella esta segura que la verdadera compensación a ese cartel de oficialistas será el público.
Debes asegurarte que ella asista a tu concierto. También, puedes animarla para que cumpla su deseo de subirse al estrado y de tomar el micrófono. Eso es mucho pedirte; puede que se los lleven presos a los dos. Por eso, zapatero a su zapato. Te pido de nuevo, escríbele una canción y le pones su nombre, "Yoani".
Parafraseando a Milanés, yo te diría que:
Esta puede ser más que una canción
quisiera que fuese una declaración de admiración.
Jesús Luis
Athens, 27/08/2009
Pd: si quieres leer lo que Yoani escribe, visita su blog- http://www.desdecuba.com/generaciony/ . Te aseguro que no tiene desperdicio. Tiene merecido los premios que se ha ganado. Si el nombre de Yoani, no te gusta, puedes escoger cualquier nombre que empiece por Y. Tendras de donde escoger- Yusnavy, Yusanis, Yuribitsayda, entre muchos otros. Yoani, y los otros nombre con Y, representan una generación de jóvenes que aspira una vida mejor.